El sujeto ha llegado. Lo llaman "El Virtuoso", pero no trae instrumentos. Dice que la música está "atrapada" en el aire y que somos nosotros quienes no la oímos. Sus resonancias magnéticas muestran una actividad en el lóbulo temporal que no debería ser posible para un cerebro humano vivo. Hemos procedido a sedarlo. Ha sonreído mientras la aguja entraba.
Hemos instalado el marco de presión hidráulica. La teoría es simple: si comprimimos el cráneo, forzaremos al cerebro a cambiar de frecuencia. Durante la instalación de los pernos, el paciente comenzó a emitir un zumbido gutural. Dos asistentes se desmayaron. La máquina vibraba sola. No hay fuente de energía conectada aún.
La enfermera jefe ha encontrado ratas muertas en el pasillo. Docenas. Todas con los tímpanos reventados. El Sujeto 092 no ha dormido en 90 horas. Sus ojos están abiertos, pero las pupilas han desaparecido; son solo esclerótica blanca. Me susurra cosas sobre "el gran coro". Tengo miedo de bajar al sótano, pero la máquina me llama.
La piel del paciente ha comenzado a fusionarse con el metal de la silla. Ya no podemos separarlo sin matarlo. El sonido... ese maldito sonido de estática industrial se escucha incluso en el estacionamiento. Hemos sellado las puertas. Gadillo dice que es "el nacimiento de un dios". Gadillo ha perdido la razón. He visto cómo se cortaba las orejas esta mañana.
Ya no hay silencio. El ruido lo ocupa todo. Entra por los poros. El 092 ya no es un hombre, es una antena de carne. Lo escucho en mi cabeza. Pide más presión. Pide más dolor. Voy a abrir la válvula hidráulica al máximo. Que Dios nos perdone. El ruido es Dios.
NO MIRES ATRÁS.
NO MIRES ATRÁS.
NO MIRES ATRÁS.
ÉL TE ESTÁ VIENDO LEER ESTO.
INGRESE CÓDIGO DE AUTORIZACIÓN BIOMÉTRICA:
*INTENTOS RESTANTES: 1