El hada del guayabo
En 2011, un joven de la zona oriente de Guadalajara afirmó haber encontrado un hada en un árbol de guayabas. Esto provocó una reacción multitudinaria.
Quince años después, aún es recordado este episodio de delirio colectivo, que además tuvo un cierre trágico, con la muerte por asesinato del joven tapatío.
Es un ejemplo más de la idiosincrasia que nos define.
El agua del Tlacote
En 1991, el agua del Tlacote se convirtió en un fenómeno de masas, por sus supuestas propiedades curativas o incluso milagrosas.
Miles de personas buscaron obtener un poco del agua, creyendo que así podrían curar enfermedades como el cáncer.
La televisión de la época no sólo reflejó la superstición de la gente, sino que la aprovechó y la propagó. Todo ha quedado como una muestra de un México anterior y distinto, pero a la vez similar en varios aspectos.